jueves, 26 de julio de 2012

Bienvenida, por Sheva López



Casi que no tuvo tiempo de guardar todo. Le avisaron de golpe que todo dejaría de ser normal. Había hablado con algunas auras antes de que todo empezase, pero no le había creído a ninguna. Le habían comentado que la esperaba una suerte de montaña, pero de problemas. Que todo sería fácil al principio pero que se iría complicando con el tiempo. Que la geografía no la acompañaría nunca y que de entrada tendría que sacar lo peor de sí.
Hizo bien en no creerles. Decidió seguir con el objetivo que le habían entregado. Cuando quiso recordar todo lo que le faltaba para partir, olvidó que no tenía nada que llevar consigo. Mientras cada vez faltaba menos, trataba de pensar cómo sería, pero llegó a la conclusión de que ni ella misma estaba  ahí para pensar. Las voces siempre fueron tan desconocidas como inconfundibles. Variaban, pero generalmente giraban en un mismo entorno. Los ojos eran un adorno tan fino, molesto y delicado como la nariz. Hacía un tiempo ya que habia descubierto unas bases hasta ese momento muy destructivas.
Se dio vuelta como para dormir una última vez, pero ya era tarde. Las voces ahora si que eran totalmente desconocidas. Las palabras se repetían. Si bien nunca supo deducir significados, tenía claro las composiciones fonéticas. Y en ese momento, se repetían. La oscuridad siempre fue su más fiel amiga, le costó horrores dejarla. El haz de luz fue como tener al sol en la terraza. Insoportablemente extraño. De a poco toda la comodidad de meses se iría diluyendo en segundos hasta terminar en esas manos frías con olor a latex.
El llanto era un hecho y en un momento creyó en el cuento de las auras. Pero de pronto encontró unos brazos cansados, unas voces totalmente familiares y un ambiente semi-perfecto.
Las auras habían mentido. Si bien todo era tan extraño como temeroso, la paz de esos brazos, y la armonía de esa voz lo eran todo. Su primer deducción fue que la estaban saludando:

"Hola Aylén"...


Hernán López, contemporáneo.


nota del autor: a mi sobrina, para siempre.

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