domingo, 26 de agosto de 2012

Las tristemente recordadas y no arrepentidas historias del Don Pedro Méndez, gaucho popular. -1ra entrega-




una vez en la pulpería
bien moderna y ostentosa
nuevas sillas, nuevas mozas
el gaucho Pedro quedó loco
es que esta vez no fue de a poco
que le agarró la cariñosa

cuando vino a preguntarle
de que pico el gaucho bebía
la miraba para arriba
un poco tonto y embobado
algo así en el pasado
en bares no se veía

unos ojos redondos, pintados
como un lienzo de un pintor
y Méndez bien de picaflor,
la miraba firmemente
por ahí mostraba los dientes
pa' que entienda la intención

parecía simpática, divertida
también alegre y laboriosa
linda mujer esa mocosa
era quórum aprobarla
y éste Méndez sin buscarla
se enganchaba con la moza

ese día se fue pensante
no la soñó de mala suerte
se despertó y se quedó inerte
al entender que la pensaba
sin saber por qué recordaba
grabó su sonrisa en la mente

esos días fue pensando
cómo hacer pa' interesarle
ni sumiso ni haciendo alarde,
él buscaba el equilibrio
entre lógica y delirio
a sus pies volvió a sentarse

Divertida situación
Pedro andaba en compañía
Pero ni palabra oía
que trabajo el de sus ojos
hubo que dejarlos en remojo
de tanto que se los exigía

si ella apuntaba pal' infierno
ahí estaban las retinas
las de Méndez, atrevidas
la seguían tan de cerca
que cabeza tiene, terca
éste gaucho con las minas

concentrado como un buitre
no perdía la mirada
a ver si picaba la carnada
y ella alguna devolvía
era el sueño de aquel quía
que ella algo regalara

y parecía regalona
no fue sólo una sonrisa
al verlo ella de prisa
al amigo reconoció
como contarte la expresión
de la sorpresa producida

de la galera le salió
comentario y de los buenos
la presión es algo menos
cuando el primero es el derecho
mas que cara puso el pecho
se llevo varios consuelos

esa noche no hubo premio
aunque si llevó menciones
¿quien le quita las emociones
de pensarse competente?
ahora tenía que ir al frente
ponerse bien los pantalones

a éste espontaneidad no le sobra,
gaucho más del pensamiento
es de esos que por lentos
se pierden del todo tres cuartos
parece que desde el parto
les falta fe en sus argumentos

sin embargo pa' la lógica
sábese muy agraciado
lo que piensa no es errado
cuando elabora tranquilo
se le ocurrió hacer lindo lio:
el del poeta enamorado

para no mandarse sólo
consultó con unos cuantos
que por diablos o por santos
le aprobaron la moción
pa' no quedarse en intención
y ser distinto de otros tantos

'tonces fue y juntó valor
se sentó sólo en el bar
y sin pensar que iba a tomar
lo noqueó la desazón
fue mermando su pasión
al no poderla divisar

pero lindo es el destino
cuando al gaucho lo sorprende
y así fue que de repente
otra vez ella volvió
y de nuevo lo atendió
al Méndez que se andaba verde

Y maduró nomás su alegría
entre risas y recuerdos
primero arrancó bien cuerdo
a cumplir con su misión
puso puño y corazón
y mucha letra a su cuaderno

terminó el gaucho de escribir
y como es pobre no escapó
de pagar lo que gozó
y de cumplir con la propina
con valor y disciplina
en papel, su dignidad dejó

y ella bien lo recibió
lo guardó y se fue el tal Méndez
con su fama de rebelde
contento por su logro
pero la paciencia es como un ogro
si la luz de respuesta no enciende.


Hernán López, contemporáneo.

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