lunes, 14 de julio de 2014

Si eso es perder...


Si eso es perder...



Si la derrota es el resultado de haberles dado esperanza a los hipócritas, no se puede tenerla por enemiga. 
Si perder es una consecuencia eventual de un crecimiento exponencial lleno de mejoras y aprendizajes, no se debe asociar con la frustración.
Si no ganar es el cierre de una aventura que empezó tan líquida que me era imposible retenerla entre los dedos de la ilusión pero que terminó solidificándose tanto que me dio fuerzas para seguir hasta el final, ganar no puede serlo todo.
Si después de verme abatido al primer vistazo me miro de nuevo y me veo campeón, entonces no perdí tanto.
Si me duele saber que pudo haber sido mío es porque hice lo suficiente para que así sea y no todo depende de mí.
Si me seco una lágrima con el antebrazo y la sal se mezcla con mi sangre y arde, es porque me jugué el todo por el todo.
Si mi par me agradece lo hecho, ajeno al exitismo, entonces soy más campeón que si lo hubiese sido, momento aquel cuando las felicitaciones son obligación.
Si desperté en los que nacieron después de mí ganas de hacer lo que hice, no perdí en todo.
Si aporté para darle a un país esa unión por una causa que a veces tanto le hace falta, fue porque gané más de lo que perdí.
Si me siento argentino, entonces gané, porque en una competencia internacional no hay otro objetivo que revalorar el suelo donde nací frente al mundo entero.


Me hubiese gustado escribir más un descargo de victoria, no voy a mentirme, pero mientras descargo gano más de lo que perdí, porque me siento orgulloso en las malas, porque no me borro en las peores, porque siempre me levanto, siempre la peleo, me frustro en el medio y vuelvo a la carga. Estoy orgulloso porque sólo la muerte me va a detener y en eso no soy peor que nadie. Estoy orgulloso porque nací y crecí en un lugar donde la gente no es la mejor pero a veces se lo cree, y pecado mediante, lo tiene por motor para perder mil veces e intentarlo mil una. 
Nací en un lugar que explota todos los sentidos humanos, los buenos y los malos. Que se apasiona por un deporte, se entusiasma con una ilusión, se aferra a lo que le tocó por naturaleza, se desvive por sus creencias, muere por un pedazo de tierra que entiende es de todos los suyos, que se enfrenta a cualquiera, en igualdad de condiciones o no, pero con una tenacidad, fiereza y carácter que dignifica a cualquier ser. 
Generalmente nos toca perder, mitad naturaleza mitad destino, y quizás nunca “vendrán tiempos mejores”, pero en el medio está una vida de intentos y la barrita de energía se va desgastando, se evapora en cada hora de laburo, cada minuto con la familia, cada segundo con amigos, semanas de estudio, meses de luchas y años de insistencia. La energía suele tender a ser cada vez menos pero hay una sola cosa que en el medio la renueva: la ilusión, la fe, la esperanza, las ganas, la voluntad, todos sinónimos del alma de lucha. 
Ser argentino es bastante más que haber nacido entre Usuahia y La Quiaca, es gastarse toda la energía con la que vinimos al mundo por una ilusión, una idea, un sueño... por el otro.
Gracias jugadores por ser igual que yo y que tantos que creemos que esta nación es una gran nación. Felicidades por haber dejado todo.

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